miércoles, 11 de agosto de 2010

Caballo viejo…

003


Las temporadas estivales son propicias en reencuentros con viejos amigos y conocidos; donde conversaciones triviales nos transportan en el tiempo recordando anécdotas y vivencias. En mi caso, en el transcurso de estas charlas, más tarde o más temprano, siempre surge una pregunta:


- Marisa, ¿ya no tienes caballos?
- Pues no; pero los echo de menos.

Hasta ahora, no había mencionado mi pasión por este hermoso y noble animal porque no sabía como enfocar la entrada u entradas. Después de haberlo meditado durante un tiempo, he decidido dedicarle una entrada a cada uno de los caballos que han pasado por mi vida. No tengo fotos de todos; pero intentaré expresar con palabras, la huella que cada uno de estos peculiares personajillos de cuatro patas han dejado en mi corazoncito.

Muchos, ya os habréis imaginado, que esa rubita con moñitos de la foto soy yo. Pues esa fue: “mi primera vez”.

No recuerdo el nombre del caballo; pero, apostaría que era algo así como “Rubio”. Sí recuerdo el nombre del señor, se llamaba Segundo, todo un personaje. Por aquellos años de los setenta, hombres como él se ganaban el jornal trabajando en las caserías, ayudando en todo tipo de labores como cortar hierba, arar la tierra, ordeñar las vacas…Como he contado en alguna ocasión, una de mis tareas infantiles era ir todos los días, sobre las siete de la tarde, a la casería de mis vecinos Ricardo y Saro (a los que siempre llevaré en mi corazón) a buscar una jarra de leche recién ordeñada. ¡Uhmmm!! Aún recuerdo aquellos vasos de leche recién ordeñadita, con su espuma, una delicia… ¡Qué pena que ahora no puedo ni probarla! Pero, lo que más gustaba era encontrarme con Segundo y su caballo viejo…Para mi, aquel caballito pequeño y viejo era como un pura sangre…Tenía mucho nervio con un paso de andadura (paso de las caballerías en el cual mueven a un tiempo la mano y el pie del mismo lado) un tanto cansino por su edad. Pero a mi,  no me daba miedo, una y otra vez le insistía a Segundo para que me dejara montar a mi sola. No hubo manera, hasta que un día me dijo: “Ven que te subo”. Imaginaros mi carita y mis nervios mientras Segundo terminaba de liar su cigarrillo, a mi aquellos minutos me parecieron eternos. Y allá fui: ¡arriba! Gritó mi hermano que fue quien fotografió el momento. Pero si os fijáis, la valiente no era tan valiente, cuando me vi allá arriba y el caballo quiso dar unos pasos, me agarré con mis manitas a los brazos de Segundo y me recline hacia atrás buscando su apoyo; pero, así todo, como siempre: sonriendo, siempre sonriendo. Después del posado, Segundo muy amable, me paseo un ratito hasta que mi estomago dejó de estar encogido por el miedo, justo cuando ya no paraba de decirle: ¡otra vueltecita!
Y este, es mi pequeño homenaje a un caballo viejo…mi primera montura y a su dueño Segundo, que desde aquel día, pacientemente, me daba unas vueltecitas antes de irse a su casa.  ¡Gracias donde quiera que estés Segundo, tu y tu caballo viejo...!


Y como estamos en veranito,
aquí os dejo esta cumbia para que os echéis un bailecito. 


Caballo viejo

Cuando el amor llega así de esta manera
uno no se da ni cuenta
el carutal reverdece y guamachito florece
y la soga se revienta
Caballo le dan sabana porque está viejo y cansao
pero no se dan ni cuenta que un corazón amarrao
cuando le sueltan las riendas
es caballo desbocao
Y si una potra alazana caballo viejo se encuentra
el pecho se le desgarra y no le hace caso a falseta
y no le obedece al freno ni lo paran falsas riendas
Cuando el amor llega así de esta manera
uno no tiene la culpa
quererse no tiene horario
ni fecha en el calendario
cuando las ganas se juntan
Caballo le dan sabana
y tiene el tiempo contao
y se va por la mañana con su pasito apurao
a verse con su potranca
que lo tiene embarbascao
El potro da tiempo al tiempo
porque le sobra la edad
caballo viejo no puede
perder la flor que le dan
porque después de esta vida
no hay otra oportunidad
















14 comentarios:

bifeancho

Muy lindo post Marisa!
Muy lindos recuerdos los tuyos y más lindo todavía el amor que le tenés a los animales!!
Un fuerte abrazo.
Bife.

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Bifeancho.- Gracias Bife!! Los recuerdos de esa etapa de mi niñez están llenos de momentos entrañables y muy felices. Y al vivir en el campo estaba rodeada por todos lados de animales, cuando le tienes tan cerca y convives con ellos aprendes a quererles y a respetarles.
Un besazo enorme para ti!!

Responder
laMar

Joooo! Que bonito, me ha encantado mi niña. ¡Que recuerdos! A mi también me encantan los caballos :)
Un beso enorme

Responder
Iruk Asturias y Marisa

laMar.- Si mi niña, lo son!! Ah, mira! no sabía que te gustaban, está bien saberlo!! ;))
Un besazo!!!!

Responder
Nikkita

Me encanta esta entrada!!, no solo por lo que proyectas, sino porque a mi también me encantan los caballos y esta cumbia tiene un recuerdo muy bueno para mi :)).
Besos enormes.

Responder
Javier

El caballo es elegante y siempre trota erguido, pero yo soy más de pollinos o burritos, me parecen más tiernos.

Veremos toda tu caballería.

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Nikkita.- Me alegra en el corazón que te haya gustado esta entrada y aún más, que haya traído buenos recuerdos a tu corazón; pero, sobre todo que también te gusten los caballos... ;))
Besinos enormes!!!!

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Javier.- Jjajaj!! Así que de pollinos y burritos porque te parecen más tiernos... Ya, ya...tiernos!! Pues no diría yo tanto...ya os contare en la próxima entrada dedicada a los caballos; bueno, más bien dedicada a los pollinos.
Por supuesto que la veréis pero no esperéis ver caballos de 12.000 euros, eh? Los míos siempre fueron muy modestos.
Besinos!!!

Responder
Gladys

Que preciosa anécdota!!! Yo una sola vez monté a caballo y me gustó pero desde arriba todo se ve diferente, si logran inspirar temor la primeva vez que te subes uff!! Y bueno, yo recuerdo la casa de mis abuelos en el campo, con su granja y animalitos, árboles frutales y parcelas...fui muy feliz y tuve una infancia hermosa. Besos trotadores mi querida Iruk!!! :D

Responder
Cassiopeia

Iiiiijaaaa!
Arre caballito,
que la tarde es fresca... yo también tuve la bendición de crecer en el campo, saborear la leche recién ordeñada y comer el queso y la mantequilla hecha por la abuela.
Disfruté éste post. Gracias!

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Gladys.- Cuando una nace y se cría en el campo las cosas se ven de otra manera, verdad? Aún estás a tiempo de volver a montar, nunca es tarde; pero no te subas a un pura sangre, eh? Jejjej!! Me alegra saber que has tenido una infancia feliz!!

¡Besinos! Galopando con las crines al viento

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Cassiopea.-
Jjejeje!¡Sooooo!
¡Guayyy! ...la hierba húmeda, humedeciendo mis pies descalzos, con su peculiar olor a hierba recién cortada... Yo jamas podré vivir lejos del campo, me es imposible.

Me alegra que te haya gustado el post y traerte gratos recuerdo.


¡Besinos!

Responder
Tani

Marisa, esta serie de post sobre tus caballos será encantadora. Además, me resulta muy amena la forma en que cuentas alguna anécdota al respecto.
Por cierto, me encanta la foto, siempre me ha gustado ver cómo eran mis amigos en su niñez.

Un beso enorme!

Responder
Iruk Asturias y Marisa

Tani.- Gracias Tani por tus palabras. Poco a poco iré contando anécdotas sobre el carácter de cada uno de ellos, algunos eran tremendamente divertidos.
Con respecto a la foto, pondré alguna más, aunque esté horrible. :((
De perdidos al río!! Jejeejje!!

Besinos desde Asturias!!

Responder

Dí lo que piensas...